Conversar es uno de los momentos más maravillosos de la vida. Me gusta pensar que es como bailar. Cuando compartes historias, consejos, risas o algún punto de vista, la otra persona te sigue el ritmo o tú a ella y entonces se regocija la vida fortaleciendo la empatía.

©Aurélie Salmon.

©Aurélie Salmon.

La chispa de la vida comienza a crear y tú y el amigo, amiga, hermano, hermana o sea quien sea la valiosa persona que te está escuchando y a quien escuchas, cultivan tesoros que permiten el flujo de la respiración y que el andar de cada día sea más bonito.
Por eso me gusta mirar a los ojos cuando converso. Me gusta soltar cualquier cosa que me atrape o me distraiga y seguir el baile dándole la importancia al momento.

Me gusta mirar y escuchar cara a cara.

“Carpe Diem”.

©Aurélie Salmon.

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