¿Apa… qué?

Sí, la apatía existe y debes identificarla.

Convivimos varios días de cada mes con niños y jóvenes de tu edad y créenos que su energía contagia. Hace girar al mundo. Eleva el ánimo hasta el infinito y causa una sensación de ganas de “conquistar lo que se nos ponga enfrente”.

También, conocemos el lado contrario a esta energía y es la apatía, que traen varios… en la escuela, en las calles y ¡no se diga en la casa! Pareciera que es un “mood” agradable y cómodo.

A veces ni acercarnos podemos a quienes muestran total desánimo, dejadez… falta de vigor. Así que si alguna vez ha llamado a tu puerta la apatía, identifícala y no la consientas tanto.

Digo, tampoco somos unos robots programados para estar continuamente saltando y animando a otros pero sí podemos identificar nuestros estados de ánimo, ¡las emociones pues! para que anden a nuestro favor.

Para que sepas:

También se le conoce como…

  • abandono, dejadez, desidia, indiferencia, indolencia, abulia o pereza, de acuerdo con el diccionario.

¿Ahora sí la tienes identificada? Sal al colegio sin ella. Déjala en la ducha mientras te dispones a conquistar tus sueños. No permitas que se siente a la mesa cuando estás con tu familia. En el salón de clases no te sirve porque es un bloqueo a cualquier idea, pasión o ilusión que pueda surgir en tu camino.

Anda. Contagia tu alegría que vaya que lo necesitamos todos.