De todas las emociones que experimentamos en un solo día una de las que menos queremos sentir es el miedo, ¡acompañado de incertidumbre!

“El miedo hace que las cejas y los párpados se levanten exponiendo lo blanco de los ojos sobre el iris. Al mismo tiempo, los párpados inferiores se elevan. La boca se abre con un jadeo y los labios se tensan. La sangre deja la piel y te vuelve pálido”, Robert Winson, libro: “Qué me hace ser yo”.

Cuando las familias tienen que migrar de sus hogares por causas extremas, experimentan miedo. “Es una emoción muy fuerte, al igual que la furia, la sorpresa y el disgusto, que son los instintos básicos que nos protegen del peligro y nos ayudan a sobrevivir”

Por eso migrar, no está ‘padre’, cuando lo haces porque tú país ya no ofrece posibilidad alguna para sostener las necesidades básicas en familia. Con el paso de la historia miles de millones de personas y familias enteras han tenido que migrar de sus países en busca de una mejor vida y sobre todo de trabajo.

Estas emociones fuertes que viven, afectan su estado mental y preparan sus cuerpos para estar en alerta. “Esto ocurre tan rápido que el cuerpo se mantiene en alerta roja antes de siquiera pensar en lo que está pasando”.

Así que hay que sentir y mostrar empatía con quienes han tenido que marcharse de su país y llegar a otra tierra, donde en ocasiones las leyes o las personas les impiden hacer su vida, por temor a que no sean ciudadanos responsables. Si se hace con orden, puede resultar en ricas civilizaciones, pero hay que entender la parte tan importante de las emociones y proteger los derechos humanos de cualquier persona y nacionalidad.

¿Por qué migramos?

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, la globalización, unida a las disparidades crecientes de las condiciones de vida dentro de los estados y entre unos y otros, produce un aumento de la escala de la migración transfronteriza en todo el mundo.

«La migración es un fenómeno que ha existido siempre. El cambio climático, la demografía, la inestabilidad, las desigualdades cada vez mayores y las aspiraciones a una vida mejor, así como las necesidades no satisfechas en los mercados laborales, nos indican que la migración seguirá existiendo. Necesitamos que la cooperación internacional sea eficaz en la gestión de la migración para asegurarnos de que sus beneficios se distribuyan de la manera más amplia y de que los derechos humanos de todos los interesados estén debidamente protegidos.»

Con frecuencia, lo que impulsa a los migrantes es la aspiración a una vida mejor. Quieren un futuro más seguro, más próspero para sus hijos, y están dispuestos a luchar por lograrlo. Si se les da la oportunidad de aprovechar al máximo sus capacidades, en condiciones de igualdad, la gran mayoría de los migrantes constituirán un apoyo valioso a la sociedad.

Lamentablemente, rara vez se reconoce la contribución de los migrantes. Por el contrario, son víctimas de abuso y discriminación, desde la falta de mecanismos de protección a la legislación nacional discriminatoria. En casos extremos, son objeto de ataques motivados por el racismo o la xenofobia (fobia a los extranjeros).

“Hagamos que la comprensión desplace la discriminación en beneficio no sólo de los migrantes, sino también de las comunidades y los países del mundo entero”, ONU.

Si te interesa mucho este tema, en las librerías y bibliotecas hay libros fascinantes que ilustran la migración de todos los tiempos, mira Emigrantes de Shaun Taun, por ejemplo.