No sabemos qué va a suceder, tan pronto terminen de leer estas líneas o incluso mientras estén leyendo. El futuro es totalmente incierto por más cosas que hagamos para planearlo, analizarlos, construirlo o nombrarlo.

Es un misterio para la humanidad. Conocemos y actuamos por experiencias pasadas o predecimos teorías basadas en ciclos y números pero no es suficiente. Siempre nos asaltarán sorpresas o arrasarán aires distintos a los considerados.

Claro está que podemos prepararnos/anticiparnos. La vida seguirá haciendo lo que le place.

Tampoco podemos cruzarnos de brazos. Es preferible actuar, innovar, retar al tiempo. Mimar la idea de que controlamos lo que pasa o nos pase.

Acudir a lo que se ha escrito, a conversar con personas sabias o a considerar las voces especialistas es un alivio.

Pero aun con todo eso, se siente que todo va demasiado rápido; que apenas estás por tomar una decisión o acción y el panorama ya cambió por completo.

El presente es el espacio perfecto para abrazarte. Para darte palmadas, “mirar” la grandeza del universo y de la naturaleza y aportar con tu voz y tus acciones lo que puedes. Es el momento para decir que estás aquí, para sorprenderte pero también es el tiempo ideal para usar tu poder. Para hacer ese poco que tienes que hacer y que no algunos pocos tengan que hacerlo todo.